Momentos de mi vida



"Me caso":

…Recuerdo aquel día, feliz y desolado.

Yo tenía 18 años hacia relativamente poco, llevaba un tiempo saliendo con Anne, mi pareja. La verdad es que no estaba muy contento con la relación, es más, había pensado hablar aquella misma tarde de octubre con ella.
Quedamos en el parque del pueblo (Stratford), cuando llegué la encontré sentada en el banco con una sonrisa de oreja a oreja, la noté un poco impaciente eso fue lo que me asustó. Me contó cómo le iba todo y al momento sin que yo me lo esperara, me lo soltó, me dijo que llevaba un tiempo con mareos y algún que otro vómito y que lo más seguro era que estuviera embarazada.
Así fue, pocos días después se presentó el padre de Anne en mi casa explicándome o más bien obligándome, para que Anne y yo nos casáramos. En aquel mismo instante mi plan de separación se había volcado completamente y ahora no sólo debía seguir con ella (cosa que me desolaba) sino que también debía ejercer de padre (cosa que compensaba)…


"Muere mi hijo":

…llega un punto en la vida en el que uno mismo debe saber diferenciar la felicidad de la tristeza, en ese punto me encuentro yo, un pobre hombre volcado en la literatura con una mujer a la que no ama, aunque con tres hijos fascinantes. Es un cúmulo de sentimientos complicados de asimilar y que te marca tu existencia frente al mundo, si a uno se le presentan siempre las mismas rutinas junto con las mismas emociones, por muy dispares que sean estas, se puede llegar a vivir sensatamente el día a día, requiere esfuerzo, sí, pero merece la pena. Cuando usted lea esto deducirá que dentro de la situación en la que me encuentro tengo un ritmo y un estilo de vida estable. Pero igual de bien se sabe que esta estabilidad nunca es eterna y pronto llegó el momento que me marcaría de por vida, muere mi estimadísimo hijo Hamnet, el primogénito. La tristeza invade nuestra familia, de golpe, todo cambia, pierdo esa lucidez que me caracterizaba y empiezo a darme cuenta de la situación en la que estaba inmerso, así que empezaron una serie de discusiones con mi mujer, que acabaron por crear la idea de matrimonio mal avenido que en realidad escondíamos desde el día de nuestra boda. A partir de ese momento dediqué mi vida a escribir paralelamente a mi vida familiar. Estaba estancado, no tenía fluidez de ideas, hasta que lo pensé,debía honrar a mi hijo de la mejor manera que sabía dedicándole una tragedia: ¡“Hamlet!...